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11/18/2009

tamos de rechupete...por todos lados hay espionaje....


Parece que todo fueron al cine vieron James Bond... y se puso de moda de vuelta el espionaje o
nunca se fue? vaya uno a saber.....

La polémica por el supuesto espionaje chileno en asuntos de defensa y territoriales de Perú se extendió entre los presidentes de ambos países. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, mantuvo un encuentro privado con su par peruano, Alan García, donde le reprochó la actitud tomada por Lima ante el presunto conflicto internacional.

El encuentro de los presidentes era una de las citas más importantes en el marco de la cumbre APEC en Singapur, informó el diario chileno El Mercurio. Se produjo la mañana del sábado, cuando García ya había cancelado una reunión agendada con la chilena en señal de molestia por la investigación judicial que acusa de espionaje en favor de Chile al suboficial de aviación limeño Víctor Ariza.

La reacción de García ante el asunto fue la de solicitar al embajador en Santiago, Carlos Pareja, la expresión diplomática más dura contra Chile. En ese contexto, Bachelet se acercó a García para hacerle saber su malestar.

Según trascendió en la delegación chilena, la mandataria adoptó un tono directo para rechazar de plano cualquier vinculación de su país con la denuncia de espionaje. Y a continuación, le reprochó que haya levantado la polémica en el marco de un foro multilateral, agregando que no era primera vez que Perú actuaba así.

Fuentes chilenas recordaron que en agosto, días antes de una cita de Unasur en Bariloche, García denunció un "pacto bajo la mesa" entre Bolivia y Chile por el tema marítimo y anunció que pediría que dicho acuerdo fuera revelado en la cumbre. Además, el reclamo peruano se produjo luego de conocerse que EE.UU. autorizó vender a Chile misiles y radares por un máximo de US$ 665 millones.

La postura chilena fue reforzada por la vocera Carolina Tohá. "Queremos ser muy claros: Chile no espía", señaló. Además, calificó como "precipitada" la reacción del gobierno peruano, pues -afirmó- "no tiene como fundamento una investigación que sea válida".

LIMA INSISTE. Por su parte, el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, tomó la posta en Lima y dobló la apuesta, al recordar que Chile ya espió a Perú en el pasado, y remarcó que la denuncia de un nuevo caso de este tipo ha "indignado" al presidente Alan García.

García Belaúnde declaró al diario limeño El Comercio que en 1978 se descubrió que el suboficial de la Fuerza Aérea Peruana (FAP), Julio Vargas Garayar, había sido captado como espía por la embajada chilena en Lima. Vargas Garayar fue fusilado al año siguiente en cumplimiento de las leyes peruanas de la época y se declaró persona no grata al embajador chileno Francisco Bulnes Sanfuentes.

Al respecto, García Belaúnde remarcó: "Hubo un caso en el año 1978. Pero de eso ya hace 30 años. Así que si este caso se prueba no sería la primera vez". "Las relaciones con Chile están pasando evidentemente por momentos delicados, eso no lo podemos negar. Evidentemente el espionaje entre países es un tema fuerte. Un país que espía a otro comete un acto gravemente ofensivo", enfatizó.
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Sergio Burstein pide la detención de Chamorro y la salida de Montenegro/Argentina


El dirigente de la agrupación de Familiares de Víctimas de la AMIA, espiado por Ciro James, criticó a Mauricio Macri, porque "se escondió siempre que pudo. Un político de raza no se esconde, y acepta las críticas, las palmadas y los abrazos".


Sergio Burstein, el integrante de la agrupación de Familiares de Víctimas de la AMIA que fue espiado por Ciro James, volvió a pedir este miércoles la renuncia del ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y reclamó que, al igual que se hizo con Jorge "Fino Palacios, se detenga a Osvaldo Chamorro, hasta ayer vicejefe de la Policía Metropolitana.

En diálogo con Télam, el dirigente judío dijo que Montenegro "tendría que irse solo por todas las mentiras y distracciones" durante la investigación de las escuchas ilegales y también por "cómo defendió a Palacios y Chamorro, a los que hacía quedar como dos abnegados jefes" de la nueva fuerza de seguridad comunal.

Consultado por el arresto del primer titular de la policía porteña que tuvo que renunciar cuando se ventiló el escándalo, señaló: "No puedo estar satisfecho por la detención de Palacios, sino por el hecho de que la Justicia trabaja para saber quiénes son los responsables de estas escuchas, y lo hace con empeño".

El comisario mayor retirado quedó preso anoche acusado de haber ordenado "pinchar" el teléfono de Burstein.

Burstein también apuntó al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, porque "se escondió siempre que pudo, cuando le pedimos una reunión y cuando lo invitamos al acto por el aniversario de la AMIA, al que no acudió por tener que participar de una reunión de gabinete", y consignó que "un político de raza no se esconde, y acepta las críticas, así como las palmadas y los abrazos".

En otro tramo de la charla, dijo que esperaba que "los responsables paguen por lo que hicieron", y pidió la "detención" de Chamorro, quien ayer fue desplazado de la fuerza tras comprobarse que en su computadora había registros de investigaciones sobre el patrimonio del jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y de legisladores de la oposición.

Burstein señaló que "hasta ahora Rodríguez Larreta descalificaba las advertencias de los familiares de las víctimas de la AMIA respecto de los jefes de la policía porteña, pero ahora que le tocó a él le preocupa y lo echan" a Chamorro, por lo que -a su criterio- el funcionario "tiene que pedir disculpas".

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"En un punto pecamos por la gestión y dejamos de lado el tema político"

El ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, reconoció este miércoles que desde el gobierno que conduce Mauricio Macri "en algún punto pecamos" por poner énfasis en "la gestión" y "dejamos de lado el tema político", que derivó en un escándalo por espionaje que provocó el despido de dos jefes de la Policía Metropolitana antes de que la fuerza comenzara a funcionar.

Montenegro admitió que "no avizoramos las dificultades políticas que podía llegar a tener esto", y agregó que "a la gente hay que tratar de explicarle lo mejor posible que es probable que se haya discurrido en errores y que estamos trabajando para corregirlos".

En declaraciones a radio Continental, el ministro volvió a hacerse responsable político de la designación de los investigados Jorge "Fino" Palacios y de Osvaldo Chamorro al frente de la Policía Metropolitana, y ratificó que Macri tiene su renuncia a disposición.

"Esta es una situación grave. En algún punto pecamos por la gestión, la gestión, la gestión, y tratar de que esto fuera para adelante lo más rápido posible teniendo en cuenta cuál era la principal necesidad que teníamos, y en algún punto dejamos de lado el tema político", indicó.

Respecto de Chamorro, Montenegro consideró que los elementos encontrados en su computadora no configuran "un hecho delictivo, pero en la posición de un subjefe de policía en funciones, el hecho de intentar verificar la situación patrimonial de distintas personas no tienen ningún objeto".

"El jefe de Gobierno, verificado que esto había sido así, entiende que es motivo suficiente para pedirle la renuncia al señor Chamorro", explicó.

Según Montenegro, el objetivo de la Policía Metropolitana es "tratar de mejorar la calidad de vida de la gente", y consideró que, si bien hay problemas "políticos", no los hay "de gestión, porque estamos más fuertes en lo que tiene que ver con la conformación, el reclutamiento, el equipamiento, el armamento".

Fuente: DyN
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POLITICA LOCA EN ARGENTINA Y CAMBIO DE VEREDAS A LA ORDEN DEL DIA..

El titular de la UCR, Gerardo Morales, volvió a exigirle este miércoles al electo gobernador radical de Corrientes, Ricardo Colombi, que "ratifique o rectifique" sus declaraciones de apoyo al kirchnerismo y advirtió que si el dirigente reafirma ese respaldo, podría recibir "sanciones" del partido.

Tras la consternación que causó en el radicalismo la reunión que Colombi mantuvo el martes con Néstor Kirchner en la residencia de Olivos, Morales sostuvo que "si no son rectificados" los dichos de respaldo a la Casa Rosada formulados por el futuro mandatario correntino, "es un caso que supera al de (Ricardo Lorenzo) Borocotó", en alusión al diputado que del PRO se pasó al oficialismo.

El senador por Jujuy, en declaraciones a radio Continental, le recordó públicamente a Colombi que "la gente en Corrientes ha votado en contra de Néstor Kirchner y del Gobierno nacional" y le pidió a la administración central que deje de "presionar a intendentes y gobernadores".

La polémica estalló luego de que la primera visita institucional de Colombi a la presidenta Cristina Fernández, incluyera una entrevista con Kirchner junto a la difusión oficial de la fotografía en Olivos y declaraciones en apoyo a la candidaturas del Gobierno de cara a las presidenciales de 2011.

"Corrientes acompañará la candidatura de Néstor o Cristina Kirchner", fueron las declaraciones publicadas por la agencia estatal Télam que despertaron la bronca radical.

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El Peronismo Federal cierra filas para enfrentar a los K

El Peronismo Federal se presentó en sociedad. Lo hizo apelando a todos los símbolos, aquellos que le disputa a Néstor Kirchner, el verdadero artífice de la unión de este ecléctico espacio de legisladores. La Marcha Peronista –que coronó la movida– y las preguntas de los periodistas marcaron diferencias con los actos en la Casa Rosada. Los restantes condimentos estuvieron todos: el atril, la mesa desde la que se hizo el anuncio, un auditorio que aplaudió y vivó las intervenciones de los dirigentes, y las cámaras televisivas montadas al final del salón. Y no por casualidad, el Salón Evita.

El misionero Ramón Puerta, los puntanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, el salteño Juan Carlos Romero, el santafesino Carlos Reutemann y el bonaerense Solá ocuparon el estrado. Hablaron de la agenda parlamentaria y de la interna del peronismo. Por eso fue llamativa la ausencia de los diputados cordobeses que reportan al gobernador Juan Schiaretti. También pegó el faltazo el entrerriano Jorge Busti.

Aunque todavía no coincidieron en un solo bloque, Solá aventuró que el espacio reunirá en la Cámara baja entre 35 y 40 diputados. En el Senado podrían sumar cerca de 10. “La senadora Hilda ‘Chiche’ Duhalde pertenece a este bloque”, explicó Rodríguez Saá, encargado de presentar al bloque. Apeló a un sentido fundacional y dijo que éste era un primer paso y que esperaba sumar a los senadores de La Pampa conducidos por Carlos Verna, y confió que había mantenido largas charlas con Mario Das Neves. De hecho, la senadora Silvia Giusti, que se identifica con el gobernador de Chubut, estaba en la primera fila.

En un lugar destacado de la primera fila se ubicó el riojano Carlos Menem. Aunque todos los presentes supieron revistar entre sus seguidores, el más molesto por su presencia fue Solá. Llegó tarde y, cuando se sentó a la cabecera de la mesa, se encontró frente a frente con el ex presidente. Reutemann también llegó cuando el acto ya había comenzado. Venía del homenaje que en el salón contiguo se le estaba realizando a un reconocido periodista vinculado al automovilismo.

Los mismos protagonistas dejaron sus contradicciones al desnudo. Puerta reivindicó para la oposición la presidencia de la Cámara de Diputados, pero Solá dijo que si el oficialismo garantizaba que en cada comisión se sentara el 60 por ciento de los opositores eso se podría revisar. Un paper que pide ese porcentaje para los diputados de la oposición circuló ayer entre los integrantes de la Cámara baja. Cosechó 135 firmas. Una cifra que obligará al kirchnerismo a repensar su actual propuesta de retener la presidencia del cuerpo y las comisiones más estratégicas. Por ahora, el Peronismo Federal es más un deseo que una realidad.

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Hugo Moyano afianza su organización en el interior


Hugo Moyano no descansa. El jefe de la CGT no piensa resignar el poder que acumuló en los últimos años ante la emergencia de nuevos actores. Para demostrarlo, ayer encabezó en la sede de su sindicato en Alta Gracia, Córdoba, el Segundo Encuentro Nacional de la Corriente Sindical Peronista, donde reunió a cien organizaciones gremiales de su sector.

La nueva demostración de fuerza del moyanismo fue el escenario ideal para consolidar a su corriente como decisiva hacia el interior del kirchnerismo, volver a plantear la necesidad de que los trabajadores se decidan a ganar terreno en política y cuestionar, al mismo tiempo, con mucha fuerza a los sectores que pretenden organizarse por fuera de la CGT. “El movimiento obrero debe dejar de ser un factor de presión para pasar a ser un factor de poder. Los líderes del movimiento obrero organizado deben ocupar cargos electivos. Espacios que están en manos de los políticos”, dijo Moyano. Pero con la misma firmeza lanzó una advertencia elíptica y precisa hacia la CTA y a los trabajadores de Metrovías que reclaman fundar un sindicato autónomo de la UTA. “Todos tienen derecho a organizarse, pero en la medida en que se fraccione el movimiento obrero se debilita. Hoy más que nunca necesitamos estar unidos”, afirmó. “Lo relevante es pensar en un proyecto de país desde nuestro movimiento y no en una personería gremial”. Consultado por la central que conduce Hugo Yasky, sostuvo sin titubear que se trata de “una organización anárquica que no tiene una verdadera democracia sindical”. En una provincia donde el gobierno nacional no hace pie, Moyano se mostró acompañado por sindicalistas alineados con el kirchnerismo, como Rubén Daniele, del SUOEM, y Juan Leyría, de Luz y Fuerza.

El encuentro de Alta Gracia fue la continuidad del que se había realizado en Mar del Plata el 18 de octubre pasado. La estrategia tiene dos ritmos. A mediano plazo, los laderos del camionero sostienen que será candidato a gobernador o incluso a presidente de la Nación. Pero en público, ayer mismo, el camionero volvió a descartarlo: “No estoy candidateándome a nada ni candidateando a nadie, pero no queremos ser menos ni más que nadie”. A corto plazo, el planteo de Moyano es el mismo: “Nadie, ni siquiera el peronismo, puede gobernar sin nosotros”. Se trata de un mensaje que adquiere mucha vigencia en un momento en que la conflictividad social crece y los sectores no alineados con el oficialismo reaparecen y buscan protagonismo. Mucho más cuando el sindicalismo peronista acaba de atragantarse con el veto que Cristina Fernández de Kirchner le impuso al acto que preparaban con el objetivo de recuperar la calle.

Moyano estuvo acompañado por el titular del sindicato de peones de taxi, Omar Viviani, y el secretario de Formación y Capacitación Profesional de la CGT, Juan Carlos Schmidt, un dirigente que viene ganando terreno en la consideración del matrimonio presidencial. En diálogo con Cadena 3, Viviani explicó que la intención del moyanismo es afianzar la construcción “de un nuevo brazo político del movimiento obrero peronista”. “Todos sabemos que las 62 Organizaciones pasaron a una impasse por la división que existe entre los dirigentes, hemos resuelto tener en el freezer a las 62 y hemos ideado suplantar esa corriente por el actual brazo político”.

El tercer encuentro se desarrollará el 11 de marzo de 2010 en Neuquén, la misma provincia en la que la CTA realizará este fin de semana la Constituyente Social que impulsa Víctor De Gennaro.
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Un hombre de muchos méritos

Ojalá que el Premio Nobel de Literatura 2010 sea para Carlos Fuentes. Se lo merece. Tiene una trayectoria como escritor difícil de igualar en calidad y cantidad. ¿Cuántos escritores cuentan en su bibliografía tantas novelas del nivel de La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Cambio de piel y Terra Nostra? Desde fines de los años 50 –es decir, desde hace medio siglo–, es protagonista y renovador de las letras hispanoamericanas. Su obra es continua y variada. Narrativa, teatro, ensayos. En las últimas décadas se ha quedado con todos los premios importantes a los que puede aspirar un intelectual en nuestra lengua. Y a todas sus virtudes literarias habría que agregar una muy apreciada por los académicos suecos a la hora de elegir a sus premiados: es un autor programático. Desde su juventud, Carlos Fuentes estuvo donde debía estar para ganar prestigio. Acompañó a la Revolución Cubana en los años 60, fue testigo –y fervoroso actor secundario– en los episodios del Mayo Francés, defendió la Revolución Nicaragüense y la rebelión salvadoreña. Pero también supo trazar lazos con empresarios, políticos de derecha –fue embajador en Francia durante el gobierno de Luis Echeverría– y se trasladó a Estados Unidos y a Inglaterra para continuar con su carrera intelectual.

No cometió el grave error de Mario Vargas Llosa de convertirse en un adalid del liberalismo salvaje, algo que a los académicos suecos no les resulta simpático. Fuentes, en cambio, criticó el gobierno de Fidel Castro, pero aplaudió la apertura de su hermano Raúl; sus buenas relaciones con el establishment norteamericano y el alto empresariado español las equilibró con sus libros Contra Bush (2004) y Los 68 (2005) donde recuerda su pasado militante en la Francia feliz de 1968.

No sería raro que el año que viene con el bicentenario encima (México también cumple 200 años de existencia), la Academia Sueca decida premiar a América Latina con su autor más correcto políticamente y uno de los más atractivos si de literatura hablamos.

Sergio S. Olguín.

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11/04/2009

adios a las armas

Sigo pensando que o Martín es demasiado inteligente o muy sincero para la media inteligencia e hipòcrita Argentina de estos dìas.......
Tan común es matar al que piensa, amedentrarlo o lo màs común por hoy en día, ignorarlo para darle brujeril sepultura que ya nada me extraña ni de oficialista serviciales ni de oposición que son parte del mismo sistema, que no solo no se preocupa en lo mas mínimo por nada, sino que pensar un proyecto de país que no sea genocida, seria imposible para sus miseras neuronas----...a las pruebas de lo hasta ahora realizado por nuestros honorables me remito....
por suerte Martín sigue pensando!!!!! Mientras la gran familia Argentina sigue como los locos Adams en su burbuja de pedo, por impotencia o ignorancia....tal vez comodidad?
sal2
picamiel
Pd: se enteraron lo que dijo la bestia de nuestro embajador, el parecido a Lula, sobre los escritores??? para el Gelman es moco de pavo....entre tantos...flor de animal!!!!!! y van tantos....

Parece que los medios argentinos no hablamos de eso: que decidimos hacer como si ya no tuviéramos ejército. Es curioso; el viernes pasado publiqué, aquí mismo, un artículo –Adiós a las armas– que discutía, en síntesis, si vale la pena seguir gastando una fortuna en unas fuerzas armadas mal armadas y peor preparadas y que, sobre todo, no tienen ninguna hipótesis sensata de conflicto porque una guerra con los vecinos es impensable y una con Inglaterra es insostenible, o sea: un cuerpo que está ahí porque siempre estuvo ahí, porque los estados tienen ejércitos, por el peso de la tradición y la conservación.

Esa tarde un programa de radio Nacional –Carbono 14, conducido por Miriam Lewin y Eduardo Anguita– me llamó para comentar el asunto. Conversamos; hasta allí, seguía siendo pura opinión, eso que no nos interesa. Pero poco después la radio recibió una llamada del ministerio de Defensa: querían contestar algunas cosas. Plural, curioso, el programa puso en el aire al secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Germán Montenegro, el segundo en la jerarquía del ministerio. El secretario dijo que “la Argentina, que no tiene hipótesis de conflicto a corto o mediano plazo, configura a sus Fuerzas Armadas teniendo en cuenta un escenario de incertidumbre”. Eso sí era lo que los libros suelen llamar información y, como tal, fue reproducida en un cable de la agencia oficial Telam a las cinco de la tarde: la Argentina no tiene hipótesis de conflicto para sus fuerzas armadas porque “en lo inmediato no hay un país que pueda amenazar la soberanía argentina”, aunque –dijo el secretario Montenegro– “tenemos recursos muy importantes, un territorio rico, presentamos reclamos sobre la ampliación de la plataforma continental y no sabemos qué amenazas pueden surgir desde el escenario internacional incierto y cambiante”. O sea: que están ahí por si acaso y ya veremos. El cable de Telam fue un pif casi perfecto; sólo lo reprodujo un medioon line de la Patagonia –y ningún otro. Que el Estado argentino no defina ni piense definir la función de su ejército no parecía un tema que tuviera por qué importarle a nadie.

O eso, por lo menos, supusieron los grandes medios de la patria. En Criticadigital.com, en cambio, la discusión hervía desde la mañana. O, dicho de otro modo: hacía mucho que no me puteaban tanto.

–Pero si a usted le gusta, Caparrós, no se me queje.

–Sí, claro. Nada me calienta más que cuando me amenazan o me mandan al carajo. No me diga que a usted no.

Y eso que yo había tratado de ser calmo, ecuánime, exponer razones. Que –muy expresamente– no escribí ni una palabra sobre el hecho de que el ejército argentino es la institución más violenta de nuestra historia, la más homicida, porque no quería que las emociones tiñeran una propuesta que iba más allá: que, en el famoso concierto de las naciones, el poder moral de desarmarse es mucho mayor que el escaso y costosísimo poder de fuego de un ejército que no tiene objetivos. Fue un vendaval. Pero había, también, en medio de las puteadas argumentos, y me interesa discutirlos.

El más repetido tuvo que ver con la costumbre: siempre hubo un ejército, todos los países –casi todos– tienen un ejército, así que tiene que seguir habiendo. No hay nada más triste como base para una discusión: los grandes momentos de la historia son aquellos en que algunos no aceptan ese principio y deciden pensar algo distinto. Incluyendo, por ejemplo, a ciertos militares de esta tierra que supusieron, a principios del siglo XIX, que el hecho de que los españoles siempre la hubieran gobernado y gobernaran el resto del continente no era razón suficiente para no repensar el asunto. No revisar los conceptos que parecen evidentes es la mejor garantía para seguir cayendo.

Otra línea de argumentación fue la “mal de muchos”. Una síntesis posible es la de un tal Jacinto Chiclana, fugitivo de Borges: “Las fuerzas armadas no tienen función alguna, la policía no te protege, los maestros están siempre de paro o vacaciones, los políticos son corruptos e incompetentes, la industria argentina no puede competir con nadie, los hospitales no tienen ni curitas, el periodismo descubre escándalos que terminan en nada, los impuestos se utilizan para favorecer a los amigos del gobierno de turno. Haciéndola corta: el país y sus instituciones son tan inútiles como el ejército (eso es coherencia): ¿por qué no abolirlos también?”, proponía, mordaz, el falso Jacinto. ¿Es necesario aclarar la diferencia entre una institución que funciona mal pero necesitamos y una que, por carecer de un sentido claro, tal vez no? ¿Decir que sabemos para qué están los hospitales y las escuelas y no parecemos saber para qué está el ejército, y que entonces tenemos que mejorar quirófanos y aulas pero quizá podemos mandar a casa a los soldados?

La discusión seguía. Muchos ponderaban el trabajo humanitario del ejército, sin duda muy útil pero que puede y debería ser encarado por un cuerpo especializado: ¿o se necesita saber manejar un tanque para reconstruir un puente, un fal para rescatar pobladores de la inundación? Otros –los más insultantes– me recriminaron que hubiera descrito la guerra de las Malvinas como “la tontería soberbia de pensar que una banda de inútiles mal preparados y peor equipados podía mellar siquiera la carrocería de uno de los ejércitos potentes de este mundo”.

Me exigían respeto por “la sangre vertida en las Malvinas”. Es cierto que los soldados que llevaron a pelear eran inútiles para ese trabajo, pobres, por culpa de sus jefes y sus equipos perimidos. Me da muchísima pena –y he escrito sobre eso–, pero detesto el chantaje de la sangre, tan en boga en la Argentina actual: que te maten es horrible pero no da derechos ni silencia a los vivos ni cambia tu historia. Si no se puede pensar qué hicieron los que perdieron su sangre por su patria también habría que alabar a los sargentos nazis, por ejemplo. Lo cual me hizo acordar del 2 de abril de 1984, cuando Jorge Dorio y yo conducíamos un programa de radio –Sueños de una noche de Belgrano– y dijimos que era complicado hablar de esa guerra y de sus muertos porque, entre otras cosas, el primer soldado argentino caído en las islas, el primer mártir, era un capitán Pedro Giachino que si no hubiera muerto allí habría tenido que responder a acusaciones graves sobre violaciones de derechos humanos. Y entonces un comando nazi encabezado por un autodenominado Castrogé tomó el estudio, nos tuvo de rehenes, nos dijo muchas veces que nos iba a matar. Fue una noche difícil –y sigue siendo otra discusión que no se ha dado.

Entre los argumentos que más me impresionaron –y fueron numerosos– están los de la línea Malena: “Sucede que somos un país semicolonial y Caparrós lo asume, pero derrotado. ¿Acaso no tenemos que recuperar nuestros recursos para desarrollar la industria y terminar con el hambre? ¡Cómo que no hay hipótesis de conflicto! Por favor, el agua, la minería, el petróleo…”. Ése sí que es un triunfo de la ideología contra la historia: imaginar, pese a tantos hechos y evidencias, que el ejército va a proteger los recursos naturales argentinos. ¿Para quién, para la Barrick Gold, para Repsol? Cuando tuvo poder, el ejército entregó más recursos que nadie. La tal entrega no es como en las películas: no vienen hordas de soldados a ocupar los pozos o las minas; llegan en jets privados ejecutivos con valijas de dólares para los funcionarios, jueces, periodistas, militares que pueden ayudarlos a quedárselos. Y
el ejército después, si acaso, se los cuida.

Había otros argumentos, pero vuelvo a lo que más me sorprendió: que el segundo del ministerio de Defensa diga que nuestras fuerzas armadas no tienen hipótesis de conflicto –y no le importe a nadie. Aún cuando la ley 23.554 de Defensa Nacional, promulgada en 1988, diga tan claro en su artículo 8 que “el sistema de defensa nacional tendrá por finalidad: a) Determinar las hipótesis de conflicto y las que deberán ser retenidas como hipótesis de guerra; b) Elaborar las hipótesis de guerra, estableciendo para cada una de ellas los medios a emplear…”. Alguien debería explicar por qué no cumplen con la ley.

Una noche, a mediados de los noventas, estuve en una rara cena en la embajada de México –yo no suelo estar en esas cosas– con Dante Caputo y Raúl Alfonsín. En un momento comenté lo curioso de que hubiera sido Menem quien limó el poder del ejército argentino, y Alfonsín y Caputo dijeron que esa debilidad les parecía contraproducente. Les pregunté por qué y Alfonsín dijo que el ejército era necesario porque servía de contrapeso; que, sin él, la policía sería la única fuerza armada en la Argentina y que no habría quién la controlara.

Era una hipótesis de conflicto muy rara –ejército versus las policías– pero, por lo menos, era una. Si el gobierno sigue diciendo que no tiene ninguna, deberemos quedarnos con la sospecha de que, en realidad, las fuerzas armadas argentinas están ahí para mantener, dentro del país, el poder de los que tienen poder en la eventualidad de que los que no tienen puedan amenazarlo: para la represión, que es lo que siempre han hecho. Lo cual está muy prohibido por la ley de Defensa Nacional, pero ya sabemos cuánto pesa eso en la Argentina. En todo caso, insisto, vale la pena discutirlo en serio.

Martín Caparrós

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