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7/08/2010

por ser MAPUCHES***



Desde Bariloche
En Bariloche, las diferencias sociales “vienen desde lejos”, aseguró el defensor del Pueblo de esta ciudad, Vicente Raúl Mazzaglia, quien desde hace 20 años llegó a esta zona del país. “La problemática es histórica. La más antigua es la de los pueblos originarios, especialmente con el pueblo mapuche.” Esta situación produce enfrentamientos muy grandes, que se advierten con sólo mirar el estado en que se encuentra el monumento a Julio Argentino Roca, ubicado frente al edificio de la Municipalidad. “Genocida” es la palabra que se puede leer, de uno y otro lado de la base sobre la que está la estatua de Roca, montado a caballo, en la llamada “Campaña del Desierto”, que concluyó con el exterminio de comunidades enteras que poblaban la Patagonia desde tiempo inmemorial.
“Yo tengo un hijo biológico, de mi panza, y otro adoptivo, que es de ascendencia mapuche. Esteban, mi hijo adoptivo, tuvo muchos problemas en la ciudad. A mi negro, dos por tres me lo llevaban preso, sin motivo alguno. Ahora anda por los 30 años, es adulto y se volvió al Alto, de donde me lo traje, porque no soporta vivir en una ciudad que lo discrimina en forma permanente.” Mara Bou, dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), ha vivido y vive en carne propia la discriminación contra los pueblos originarios.
Después de los sucesos que terminaron con tres personas asesinadas por la policía, Mara Bou trata de evitar ir a la verdulería. “No puedo tolerar más las cosas que dicen el verdulero y los clientes sobre los chicos que viven en el Alto. Justifican la represión, las muertes, es muy duro de soportar y eso que yo estoy acostumbrada a recibir golpes por mi postura frente a este tipo de barbaridades.” Tal vez, por esas razones, Bariloche es una de las pocas ciudades del país que no tiene una fiesta de las colectividades en las que participen todos los grupos de inmigrantes que viven acá. Los suizos, los italianos, los alemanes, cada uno hace su fiesta, y es imposible que en ellas se mezcle algún chileno, boliviano o paraguayo, y mucho menos si es alguien con rasgos mapuches.
“Por esa historia que tenemos, es frecuente que a los chicos del Alto la policía los reprima o los ‘estimule’ a volverse para sus barrios, cuando pretenden pasar el límite que los separa de los barrios bajos”, precisó Mazzaglia. “El mix de gente que tenemos acá tiene posturas que, algunas veces, son irreconciliables. Para mí, aceptar que (el criminal de guerra nazi) Priebke era un ‘buen vecino’, como decían los que lo defendieron cuando se pidió su extradición, era y es algo irreconciliable”, admitió el propio defensor del Pueblo. “Es lo mismo que aceptar esta posición binaria de policías o chorros”, que levantan los vecinos de Bariloche que viven en la zona céntrica de la ciudad. “Por eso me parece inaceptable que cuando hubo tres muertes (las de Diego Bonnefoi, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas), una atribuida directamente a la policía y las otras dos que apuntan hacia el mismo lado, se hayan realizado marchas a favor de los uniformados que fueron encabezadas por los patrulleros. Lo mínimo que correspondía era guardar un silencio cauto.”


Carlos Rodríguez

7/01/2010

No tienen la sensacion....


de que a veces
los que plantan cosas buenas
igual le crecen
cosas boludas?

El aeropuerto de Ciudad del Cabo no para de recibir argentinos



No lo pensaron y en menos de media hora lo decidieron. Un grupo de cinco cordobeses hicieron las valijas en sólo 24 horas y salieron hacia Sudáfrica. Largaron todo, sus trabajos y sus familias para venir a alentar a la Selección.

"El lunes llamó a un amigo y le digo: No lo pienses mucho, ¿te querés venir a Sudáfrica?", cuenta Mauro de Córdoba capital. A él se le sumaron otros cuatro amigos y terminaron siendo cinco camino a Johannesburgo. Sin hotel, sin auto ni entradas llegaron y empezaron a buscar el modo de seguir a la Selección. Y lo lograron, aterrizaron esta tarde en Ciudad del Cabo.

Como ellos, son cientos los argentinos que están llegando a la ciudad para ver el partido frente a Alemania.

Santiago de la provincia de Buenos Aires vino con su papá. Este es su primer Mundial y asegura que la Selección llegará a la final. "Hay que jugar tranquilos, como hasta ahora y le vamos a ganar a Alemania".

Tania lleva la camiseta de argentina. Es la única mujer en este vuelo que muestra su amor por la Selección. El resto, claro, son todos varones. Nacida en Ecuador, vivió 8 años en Argentina. Junto a sus hijos y su marido vino a alentar al equipo nacional. Ella también cree que esta vez se llevará la Copa, aunque por cábala tiene prohibido arriesgar un resultado frente a los alemanes el sábado.

Aunque no lleva puesta nada en celeste y blanco, Lauren dice que el próximo partido la tendrá del lado de los argentinos. Ella es sudafricana y junto a su marido estarán hinchando por Argentina. "Nuestro corazón es argentino", dice mientras espera las valijas en la cinta del aeropuerto. Mientras, los cordobeses siguen su camino. Todavía les falta encontrar un hostel donde pasar las dos noches que -según dicen- separan del festejo.

“Hoy los chicos entran al mundo de los libros a través de lo digital”


¿Qué cambios hubo en el hábito de la lectura en este nuevo siglo? Los cambios que las nuevas tecnologías han producido en estos años son de muy alto impacto. La forma de transmisión y de apropiación cambia radicalmente, ya que una computadora no tiene nada que ver con un libro impreso y produce una transformación de la forma de inscripción, de la organización del texto, de la cercanía entre leer y escribir, y la continuidad entre las estrofas, entre otras cosas. Este cambio lleva a una nueva lectura, que es fragmentada, segmentada y discontinua. Así, la vinculación entre estas mutaciones de la técnica, la forma y la práctica de la lectura, crea una situación inaudita. Esto se complica aún más si pensamos que hoy convive lo digital con la escritura manuscrita. La dificultad será entender la coexistencia pacifica o no de estas formas.

¿Cómo debería manejarse a nivel mundial la industria editorial? ¡Hoy están todos haciéndose esa pregunta! Hay un esfuerzo del mundo editorial por introducir en el mundo electrónico los criterios estéticos y jurídicos que se dan en los libros impresos. Lo cierto es que también hay algunas teorías que piensan que puede abrirse un nuevo mundo de los libros, en el cual, en formato digital, todo sería un gran banco de datos, no habría límites, ni textos cerrados, ni totalidad, ni autores. Esto podría consistir en la desaparición del nombre propio, en fragmentos que tienen razón de ser en sí mismos, en la movilidade los discursos. Cada uno podría entrar en un texto y continuarlo. Sería un terreno abierto a todos.- Así se perderían las ideas de originalidad, singularidad y propiedad que hoy definen para nosotros el mundo de los discursos.

Hablando de nombres propios y de su estudio de la escritura, ¿qué autores prefiere? Yo siempre he preferido a los poetas y a los dramaturgos por sobre los novelistas. Supongo que por la relación con la voz, con la música de la poesía, y con el juego que genera el texto del teatro. Moliére y Shakespeare son mis elegidos. Por otro lado, leo mucho a los autores que son críticos y realizan una reflexión sobre la escritura y la literatura, tales como Borges, en su momento, y más cerca en el tiempo, Ricardo Piglia.

Ud. también es docente y crítico. ¿Cuál es hoy la realidad de la enseñanza de la escritura y la lectura? Los chicos entran al mundo de los libros a través del mundo digital, cuando antes sucedía al revés. La capacidad de leer y escribir es parte de la vida cotidiana, vivimos en un mundo de imágenes, pero en la vida cotidiana es un mundo de textos. Incluso, estas capacidades marcan las distancias sociales más fuertes. Creo que hay que restablecer la presencia del libro como tal, y mucho más, en el ámbito universitario.

En el escenario actual, ¿cuál es su visión del lector argentino? Tengo una visión muy optimista. Llama mucho la atención que aquí cierren muchas menos librerías que en otros países, como Francia, donde la crisis es clara. En cambio, aquí en las grandes avenidas hay librerías y gente mirando y comprando. Todo esto habla de que la lectura de los argentinos goza de buena salud.


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