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7/09/2009

Fin de





Hay “momentos de vida intensamente colectiva” (1) en la historia de los pueblos que definen rumbos o abren perspectivas diferenciadas para el derrotero de un país. Entre los primeros (definen rumbos) se encuentran los momentos constituyentes, tales como 1810, 1816, 1853, 1880 (2) entre los más emblemáticos del Siglo XIX, en los cuales podemos encontrar las claves de la construcción del Estado capitalista y la consolidación de una clase dirigente para darle rumbo a la formación de la sociedad capitalista argentina en la división internacional del trabajo de época.

Entre los segundos (abren perspectivas) debemos indagar en los intersticios temporales de esas fechas la lucha entre fracciones políticas e intereses económicos para definir caminos alternativos de organización económica social para la sociedad. Remitimos a los distintos proyectos en disputa en cada uno de esos momentos constituyentes. Es una hipótesis para analizar en la historiografía argentina entre 1880 y la actualidad, entre los momentos “constituyentes” de época y los procesos de lucha de clases previos y posteriores a la consolidación de un orden social y sus ciclos económicos y políticos.

Pretendemos inscribir estas reflexiones considerando al proceso electoral como un “momento de vida intensamente colectivo” en el cual se procesan diferentes iniciativa y proyectos, incluso más allá de los resultados, porque existen fenómenos menos visibles que pueden proyectarse en el corto y mediano plazo como parte de una acumulación de contrapoder y emancipación.

El acto electoral significó una movilización social que pone en tensión los distintos intereses en pugna, para consolidar y constituir el país neoliberal o para luchar por la emancipación social.
En este sentido, hemos insistido en anteriores escritos que el 2001 constituyó el cierre del ciclo que habilitó la reestructuración regresiva del capitalismo en Argentina desde 1975/6 hasta la rebelión popular.

Desde entonces se habilitó la construcción de un nuevo tiempo en el marco de expectativas y luchas entre las clases dominantes y las subalternas, pero también entre fracciones del poder económico y diferentes construcciones de representación política que actúan sobre los restos de otrora fuertes identidades políticas de raigambre popular en el Siglo XX: el radicalismo y el peronismo.

El comentario también se hace extensivo a las clases subalternas y la fragmentación de sus luchas y organizaciones sociales y políticas, como de los intentos de construir representaciones políticas electorales y de construcción de poder en la vida cotidiana.


Las elecciones legislativas del 28 de junio del 2009 deben inscribirse dentro del ciclo en disputa habilitado por la pueblada del 2001. Lo que está en discusión es la constitución de un bloque en el poder que defina la época de nuestro presente histórico. Lecturas sobre el 28 de junio Apuntamos entonces a señalar que las elecciones legislativas de medio tiempo en junio de 2009 y su resultado son expresión de un momento de acción política colectiva que apunta al cierre de un ciclo político y que reabre otro con características propias.

Es un momento de la disputa por constituir un orden que consolide los cambios estructurales promovidos por las políticas de cuño neoliberal, o que habilite cambios políticos profundos, en sintonía con otros procesos en curso en la región latinoamericana y caribeña.


¿Cuál ciclo se cierra? Aquel que se inició en 2002/03 con la emergencia del kirchnerismo para instalar la normalidad en el capitalismo local. Una normalidad que había sido obstaculizada por la rebelión popular del 2001 y toda la acumulación de fuerza popular construida en la resistencia a las políticas de ajuste estructural de corte neoliberal.

Es un ciclo que incluye la fractura de las representaciones políticas tradicionales. Recordemos que el peronismo se presenta en tres formulas a las elecciones del 2003 y lo propio ocurre con el radicalismo y su diáspora, expresando el fenómeno de crisis de los partidos tradicionales. Es una situación que involucra al conjunto de las representaciones políticas. Pero, más allá de lo superestructural (institucional), se pretendió construir una alianza entre empresarios y trabajadores que diera sustento social a un proyecto de mediano y largo alcance, privilegiando en ese sentido a la Unión Industrial Argentina (UIA) y a la Confederación General del Trabajo (CGT). Pese a algunos guiños hacia sectores pequeños y medianos de la economía y a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), el núcleo de la alianza para la reconstrucción del capitalismo nacional estaba en la articulación de la UIA y la CGT.

En ese sentido se privilegiaba la expresión “modelo productivo” para definir la orientación principal de la política económica en el periodo.
¿Cuál ciclo se reabre? Aquel que en la rebelión popular puso de manifiesto la crisis política en la Argentina, que incluye a la derecha, a la izquierda y al centro. Las elecciones recientes pueden considerarse como el lanzamiento de una interna para definir las próximas candidaturas presidenciales.

Hay que registrar que la derecha tiene dificultades para instalar una representación política adecuada a los cambios estructurales promovidos bajo la hegemonía de las políticas neoliberales. Es un tema abierto y son variadas las ofertas que emergen en el periodo 2001-2009 y que nuevamente se pondrán en juego hacia el 2011.

La reflexión es valida y extensiva para la izquierda, desafiada a construir poder popular y representación bajo las nuevas condiciones de reestructuración social derivadas de la precariedad laboral, el creciente desempleo en el largo periodo de la regresión neoliberal y que incluye los impactos subjetivos desmovilizadores y desorganizadores entre las clases subalternas, principalmente entre los trabajadores.

El análisis debe incluir a variadas manifestaciones moderadas, o variantes centristas de “lo posible” cuyos tímidos avances y propuestas políticas culminan en fracasos gubernamentales que hipotecan buena parte del programa y las aspiraciones de transformación social para habilitar “salidas” por derecha. Claro ejemplo de ello puede estudiarse para el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en el traspaso de la gestión de Ibarra a Macri y es la hipótesis que supone la derecha para la renovación presidencial del 2011.

Con el fracaso del posibilismo en el gobierno se malversan iniciativas, propuestas y reivindicaciones sostenidas por el movimiento popular que se deterioran junto al desgaste de los gobiernos.
Pero cuando decimos que se reabre un ciclo con características propias, aludimos a la distancia que presenta la situación política actual con relación a la que se manifestaba en torno del 2001, con movilizaciones y organizaciones diversas en el movimiento popular, más allá de la fragmentación e imposibilidad (luego demostrada) de construir alternativa política.

La situación actual presenta procesos de búsquedas y articulación de experiencias que transitaron caminos propios de construcción de alternativa política, algunos de los cuales avanzaron con autonomía del Estado, y otros bajo la orientación o en alianza con los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007). Son dinámicas con temporalidades diferenciadas, ya que algunos movimientos o partidos se sumaron al comienzo del proceso, desertando algunos en el camino por variadas razones, y otros, definieron su alianza o incorporación al proyecto oficial sobre el final del ciclo.


El fenómeno del kirchnerismo atravesó la organicidad del movimiento popular, en el sentido de fracturar políticamente, e incluso orgánicamente, organizaciones sociales y políticas, generando un debate donde la línea divisoria parecía pasar por el apoyo o la crítica al gobierno. Se desviaba así el eje entre la construcción de un proyecto liberador alternativo al programa del capital.


Otra de las especificidades del momento deviene de la mutación de una crisis económica con radicación, esencialmente local en 2001, a otra de afectación mundial desde el 2007, muy profunda y que aún no encuentra el piso para una recesión con graves impactos sociales en los sectores más vulnerables. La desaceleración de la economía Argentina es una realidad y si la tasa de crecimiento entre 2003 y 2008 reconoce índices promedio del 8,5% acumulativo anual, resulta una incógnita pronosticar el indicador del 2009, oscilando en valores del 3 al 4 % según las autoridades y negativa del 1,5% para el FMI, ó 3% marcado por The Economist de comienzos de mayo.

El ciclo político construido entre 2003 y 2008 tuvo el marco del crecimiento de la economía mundial y una política económica local de inserción virtuosa en la demanda mundial, principalmente de alimentos. La salida a la crisis del 2001 encontró una situación internacional propicia para encarar la disputa del consenso social al proyecto de gobierno. En la actualidad se avizora un ciclo de recesión e inflación de la economía mundial que condiciona las políticas nacionales, no solo de Argentina.
Está claro que el principal impacto de la crisis golpea a las clases subalternas, con desempleo, informalidad, precarización laboral, carestía de la vida y mantenimiento de vastos sectores fuera del mercado de trabajo.

Pero también es cierto que el tema golpea la elevada tasa de ganancia del capital más concentrado y la gigantesca masa de ganancia lograda en el ciclo de ascenso de la economía. Esas dificultades para la acumulación devienen en cierres de empresas, temporarios o totales; suspensiones, rotaciones, o cesantías del personal; y toda forma de defensa de la rentabilidad del capital por encima del mantenimiento de la fuerza laboral, aún con enormes subsidios gubernamentales para evitar perdida de empleo.
En la reapertura de la crisis de la política y de la economía capitalista local y global es que deben buscarse las causas del fin de ciclo kirchnerista.

Renta agraria, conflicto y comienzo del fin Pocos imaginaban este escenario a comienzo del 2008, luego de la prueba superada de la elección presidencial en octubre del 2007, con duplicación de votos respecto del 2003 para la fuerza gubernamental, y una crisis de la economía mundial iniciada para agosto del 2007 y que parecía no afectar seriamente las condiciones de funcionamiento de la economía local. La enorme acumulación de ganancias actuaba todavía como colchón de seguridad para el capital, hasta la evidencia de la crisis con desaceleración y eventual recesión que empezó a pronosticarse luego en el 2008 ante la continuidad y agravamiento de los problemas en el capitalismo desarrollado.

Además, el Estado había acumulado con su política fiscal, monetaria, comercial y financiera unos sólidos fundamentos económicos para el standard internacional y regional, sumando a ello el aislamiento relativo argentino respecto de la burbuja financiera internacional en crisis. Esto era producto de la cesación de pagos del 2001 y la renegociación inconclusa del 2005 con airados reclamos de acreedores desconformes entre inversores particulares (holdout) por unos 20.000 millones de dólares y acreedores gubernamentales (Club de París) por casi 7.000 millones de dólares que excluían al país del mercado de crédito mundial, salvo la cooperación brindada por el gobierno de Venezuela.


En esas condiciones y con el último estertor de la suba de precios de los comodities durante el primer semestre del 2008 se habilitó la disputa por la renta del suelo entre distintas franjas del capital y el estado capitalista. Solo en ese marco de conflictividad el gobierno fue modificando su discurso para fundamentar un propósito de redistribución progresiva del ingreso que no se había verificado en el ciclo anterior de crecimiento, tal como lo señalan recientes estudios universitarios. (3)

A esos reclamos de la burguesía agraria se incorporaron luego las demandas de la gran burguesía industrial ante la evidente caída de las ventas producto de una desaceleración que restringía el mercado interno, y claramente se expresaba en la tendencia a la disminución de las importaciones industriales, lo que curiosamente elevó el saldo comercial por unas exportaciones motorizadas nuevamente, ya en el 2009, por el alza de los precios internacionales de los alimentos.

El bloque de poder económico que había sostenido el ciclo político inaugurado por Rodríguez Saá con el default, y Duhalde con la devaluación, entró en crisis ante las dificultades para la valorización de sus capitales y puede sintetizarse en la demanda por nuevas devaluaciones para mejorar la competitividad de la producción local.


La burguesía hegemónica en tiempos de bonanza de la convertibilidad había cerrado filas en el plan de Menem y Cavallo para abandonar luego esas lealtades políticas ante la recesión prolongada entre 1998 y 2002. La reanimación del ciclo de negocios fue preparada por el default temporario, que liberó recursos públicos por un tiempo importante, incluso hasta el presente; y por la devaluación que otorgó funcionalidad a la previa inversión de capital fijo para la producción favorecida por el dólar barato de la década anterior.

Las clases dominantes no dudaron en apostar al nuevo ciclo de relanzamiento de la economía local y hasta se pensó en la recreación del mito de un país productivo sostenido en la alianza política entre burgueses y trabajadores.


Como muy bien demuestra el trabajo de la CTA sobre la presencia del capital externo en la cúpula empresaria de la Argentina entre 1997 y 2007 (4), la burguesía hegemónica está compuesta mayoritariamente por el capital externo en el marco de la transnacionalización creciente de la economía mundial. Situación que no es ajena en la estructura de la propiedad capitalista local. Esa burguesía ya no tiene interés “nacional” más que el que le permite apropiar una parte de la ganancia global por sus operaciones en territorio argentino, o aquellas facilitadas por las alianzas interestatales del gobierno local.

Para ser más claro remito a Techint, considerada en su momento parte del bloque económico progubernamental y que expandió sus negocios, entre otros lugares en América Latina, favorecido por un clima de sintonía entre gobiernos críticos al neoliberalismo en la primera década del Siglo XXI. Alianza que se sostuvo en la práctica hasta las estatizaciones venezolanas que afectaron al grupo de la familia Rocca y donde la empresa presionó para lograr que “su estado nacional” actúe como negociador de los intereses propios. La cúpula empresaria se mostró solidaria con el grupo Techint y reabrió la discusión, temporalmente escamoteada, entre lo público y lo privado como forma de organización económica.

El tema se coló en la campaña electoral mostrando las fisuras entre los sectores más concentrados del poder económico y el gobierno.
Fueron manifestaciones que expresaban el fin del consenso de las clases dominantes al gobierno. Es un proceso desarrollado en un año y que habilitó una búsqueda de nuevo comando a la administración del ciclo económico y político.

Ese es el marco estructural para el adelantamiento de las elecciones de octubre a junio. Se planteó como una carrera para limitar la perdida del consenso político al gobierno.
Atrás había quedado la ilusión de la reconstrucción del capitalismo nacional formulada en los comienzos de la gestión en mayo del 2003 y el instrumento político pensado para ese emprendimiento, la transversalidad, que tanto entusiasmó a sectores afirmados en la necesidad de habilitar un nuevo proyecto político superador de la crisis de los partidos tradicionales del sistema, el radicalismo y el peronismo.

Pero también quedó en el recuerdo la adecuación de la propuesta a la concertación con los disidentes radicales ante la fractura política del gobierno con la defección del vicepresidente en julio del 2008. Las propuestas de renovación de la política se cerraron con la búsqueda de consenso y disputa política desde el Partido Justicialista y su burocracia, más allá de alianzas electorales que simulan transversalidad o concertaciones políticas de último momento.

Esa es la situación y el momento de las candidaturas testimoniales, para poner toda la carne en el asador, especialmente en el mayor distrito electoral, la Provincia de Buenos Aires.
Campaña electoral y resultados

Notas:
1) Antonio Gramsci titula su texto “Momentos de vida intensamente colectiva y unitaria en el desarrollo nacional del pueblo italiano” (página 174). En El Risorgimento, traducción y notas de Guillermo David, editorial Las Cuarenta, 2008, Buenos Aires
2) Entre la revolución de mayo de 1810 y la federalización de la Argentina en 1880 se constituye el Estado Nacional contemporáneo y se define a la oligarquía terrateniente como clase dominante para la construcción de un capitalismo insertado en el sistema mundial hegemonizado por Inglaterra.
3) Javier Lindemboin y otros, en Documentos de Trabajo del CEPED. En http://www.econ.uba.ar/www/institutos/economia/Ceped/publicaciones.htm
4) Claudio Lozano y otros, en Informe sobre las transformaciones en la cúpula empresaria, mayo del 2009, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA.

Julio Gambina es Profesor Titular de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Presidente de la Fundación de investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.

7/08/2009

HONDURAS/Interpol rechazó pedido de captura sobre Zelaya

Interpol rechazó este martes la solicitud formulada por el gobierno de facto de Honduras para incluir al depuesto presidente de ese país, Manuel Zelaya, en una lista de pedido de "detención preventiva con vistas a su extradición".

La solicitud atenta contra el artículo tres de la propia Interpol, en virtud del cual queda "rigurosamente prohibida a la organización toda actividad o intervención en cuestiones o asuntos de carácter político, militar, religioso o racial", señaló el organismo público en un comunicado.

Por otra parte, en un fuerte gesto a favor del presidente hondureño depuesto, Manuel Zelaya, Barack Obama apoyó su restablecimiento aunque este líder se haya opuesto a la política de Washington, afirmó hoy el presidente estadounidense, Barack Obama. En un discurso ante la Nueva Escuela Económica en Moscú, donde se encuentra para una visita de 48 horas, Obama aseguró que respalda la vuelta al poder de Zelaya "no porque esté de acuerdo con él" sino porque "respetamos el principio universal de que la gente debe escoger a sus propios líderes, estemos de acuerdo con ellos o no".

En tanto, en otra señal de apoyo, Zelaya confirmó que viajará a Washington para entrevistarse con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y pronosticó que el régimen golpista "está aislado y le quedan pocas horas".

El presidente resaltó que Estados Unidos votó "contundentemente" en la OEA contra el golpe en su país y que las declaraciones del presidente de Estados Unidos de repudio al régimen de facto "también han sido contundentes", según reportó la agencia italiana Ansa.

Zelaya dijo que de la reunión con Hillary Clinton aguarda que se refuerce esa condena - junto con las Naciones Unidas y la OEA- contra el gobierno de facto en su país.

La mayoría de los países europeos ha retirado sus embajadores de Tegucigalpa, destacó el mandatario hondureño, sobre la situación de aislamiento internacional del gobierno de facto.

El presidente depuesto también afirmó que los golpistas "deben pagar por el crimen de una persona inocente" en referencia al joven de 16 años asesinado el domingo en los
alrededores del aeropuerto de Tegucigalpa durante la represión militar.

En tanto, el canciller del gobierno de facto de Honduras, Enrique Ortez, afirmó que el presidente estadounidense Barack Obama, es "un negrito que no sabe nada de nada".

El comentario sobre el presidente estadounidense fue realizado por Ortez durante una entrevista de televisión en Honduras, que reprodujo el diario El País de España. Ortez también se burló del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero al recomendarle "Zapatero a tus zapatos".

El País destacó que el "mayor desprecio" del canciller del gobierno golpista fue para su vecino El Salvador, al afirmar que "no quiero hablar de un país tan pequeño que ni se puede jugar al fútbol porque se sale la pelota".

Zelaya intentó volver este domingo a Honduras, pero Micheletti militarizó el aeropuerto y le impidió aterrizar. El mandatario tuvo que continuar vuelo hasta la fronteriza Nicaragua, para terminar su periplo en El Salvador.

7/04/2009

Siguen las protestas y la OEA sesiona para decidir el futuro de Honduras

Mientras la OEA sesiona este sábado para decidir si suspende a Honduras, el derrocado presidente de ese país, Manuel Zelaya, confirmó que el domingo retornará al país con un grupo de mandatarios, entre los que podría estar Cristina Fernández, y pidió al pueblo que lo acompañe sin violencia, en una proclama difundida por la cadena venezolana Telesur.

"Nosotros nos vamos a presentar en el Aeropuerto Internacional de Honduras en Tegucigalpa con varios presidentes y miembros de comunidades internacionales (...), estaremos acompañándolos y abrazándolos para hacer valer lo que siempre hemos defendido, que es la voluntad de Dios a través de la voluntad del pueblo", afirmó el mandatario.

El gobierno hondureño de facto que encabeza Roberto Micheletti, anunció sorpresivamente su salida de la Organización de Estados Americanos (OEA) en una maniobra que busca anticiparse a la segura suspensión que aplicará hoy sobre Honduras la Asamblea General de ese organismo.

En tanto la Asamblea General de dicho organismo reanudó este sábado su sesión para discutir el próximo paso para enfrentar la crisis política en Honduras.

La sesión, de la que participan la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el canciller Jorge Taiana, empezó y pasó a un cuarto intermedio que se extendería por dos o tres horas, para aguardar la llegada del secretario general del organismo, José Miguel Carlos Insulza.

En su visita del viernes a este convulsionado país centroamericano, el titular de la OEA mantuvo reuniones con un variado arco de dirigentes y representantes de sectores sociales y sobre el final del día brindó una conferencia de prensa en la que fue claro y terminante: "De mi gestión aquí (en Honduras) se desprende que no existe predisposición para retornar al orden institucional".

"El resultado claro es la ruptura institucional y no tienen intención de revertir esta situación. Eso es lo que informaré mañana (por hoy) a la Asamblea General de la OEA", dijo Insulza en conferencia de prensa ofrecida en el Hotel Maya de Tegucigalpa.

En realidad, el titular del organismo americano tuvo claro el panorama desde su primera reunión minutos después de bajar del avión que le proveyó el gobierno de Brasil.

En el Palacio de Justicia conversó por espacio de casi dos horas con el pleno de la Corte Suprema de Justicia y allí, su presidente Jorge Rivera le comunicó que la destitución de Zelaya era "irreversible".

Palabras más, palabras menos, esa intransigencia fue escuchando en el resto de sus reuniones con líderes políticos y hasta de boca del propio cardenal Oscar Andrés Rodríguez, una de las máximas autoridades eclesiásticas de Honduras, por lo que en la rueda de prensa volcó sin medias tintas toda la responsabilidad en los sectores que impulsaron y respaldan al gobierno golpista de Micheletti.

Frente a este cuadro de situación, el actual gobierno decidió anticipar la jugada y renunciar a la OEA, lo que técnicamente se llama denunciar la Carta Democrática Interamericana.

El foco estará puesto en Washington, ya que frente a la maniobra hondureña, la Asamblea General quizás se vea impedida de suspender a Honduras como miembro porque, precisamente, ya renunció a serlo. El último caso de suspensión -la OEA no expulsa a sus miembros- fue la de Cuba en 1962.

En cuanto al clima político local, los seguidores de Mel (como se lo conoce aquí a Zelaya) anunciaron para este sábado una "masiva movilización" frente a la Casa de Gobierno, el mismo lugar que utilizaron ayer los que respaldan al gobierno golpista.

Rafael Alegría, dirigente de Vía Campesina y uno de los líderes de la resistencia zelayista, explicó que por el momento "mantenemos también la posibilidad de marchar luego hacia el aeropuerto ante el posible retorno de Mel".

Pero cuando este enviado le hizo saber que Zelaya estaría en Washington para asistir a la Asamblea General de la OEA y que hasta allí viajó también la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y su par ecuatoriano Rafael Correa, Alegría dijo que esperarían "precisiones para saber cómo nos movemos tras el acto" de este mediodía.

Finalmente, cabe mencionar que para el acto se anunció la participación de la premio Nobel de la Paz, la guatemalteca Rigoberta Menchú, quien llegó ayer a Honduras para tratar de encontrar una salida a la crisis política.

"Nuestra misión se llama 'Por la Democracia y los derechos Humanos-Guatemala y Honduras', yo encabezo la delegación y nos vamos a reunir con todos los que sean necesarios para aportar la solución a lo que ocurre aquí", explicó la militante por los derechos humanos.

7/01/2009

HONDURAS





En estos momentos son las 11 y cuarto de la mañana, hora de Caracas. Manuel Zelaya, presidente de Honduras, está hablando en directo en TeleSur desde San José (Costa Rica). Ha confirmado que esta madrugada unos soldados irrumpieron abriendo fuego en su residencia y lo amenazaron de muerte, a él y a su familia, si se oponía al golpe de Estado.

Se vio obligado a acompañar a los soldados, que lo transportaron a la base aérea, desde donde voló a Costa Rica. Ha solicitado que el gobierno de Estados Unidos emita un comunicado en el que condene el golpe, pues lo contrario significaría su aquiescencia. ]

Caracas (Venezuela). - El mensaje de texto que sonó en mi teléfono móvil esta mañana decía así: “Alerta, Zelaya ha sido secuestrado, golpe de Estado en marcha en Honduras. Difúndelo.” Ha sido un duro despertar en un domingo por la mañana, sobre todo para los millones de hondureños que se estaban preparando para ejercer por primera vez su sagrado derecho al voto en un referéndum consultivo sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución. Supuestamente , la disputa se centra en el referéndum convocado para hoy, que no es vinculante, sino sólo una encuesta de opinión para determinar si una mayoría de hondureños desean, o no, que se inicie un proceso para modificar su Constitución.

Una iniciativa de este tipo nunca había tenido lugar en esta nación centroamericana, cuya constitución es tan limitada que sólo permite una mínima participación del pueblo hondureño en sus procesos políticos. Dicha constitución, redactada en 1982, en el momento álgido de la guerra sucia del gobierno de Reagan en Centroamérica, fue diseñada para instituir que quienes detentaban el poder tanto económico como político pudiesen mantenerlo con las mínimas interferencias del pueblo.

Zelaya, elegido en noviembre de 2005 por la plataforma del Partido Liberal de Honduras, había propuesto la encuesta de opinión para determinar si la mayoría de los ciudadanos estaban de acuerdo en que era necesaria una reforma constitucional. Su propuesta fue apoyada por la mayoría de los sindicatos y movimientos sociales del país. De haber tenido lugar, y dependiendo de los resultados, se habría organizado un referéndum durante las próximas elecciones de noviembre para votar sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente, pero la encuesta prevista para hoy no era vinculante de acuerdo con la ley.

De hecho, varios días antes de que tuviera lugar, la Corte Suprema de Honduras la declaró ilegal a petición del Congreso. Es de señalar que ambos, Congreso y Corte Suprema, están controlados por mayorías contrarias a Zelaya y por miembros del ultraconservador Partido Nacional de Honduras (PNH). La ilegalización dio lugar a manifestaciones masivas favorables al presidente Zelaya. El 24 de junio, el presidente destituyó al jefe del alto mando militar, el general Romeo Vásquez, después de que éste se negase a permitir que los militares distribuyesen el material electoral para la consulta de hoy.

El general Vásquez mantuvo el material bajo estricto control militar y se negó a distribuirlo, incluso a los seguidores del presidente, con la excusa de que la Corte Suprema había declarado ilegal la consulta prevista y, por lo tanto, no podía obedecer la orden presidencial. Al igual que sucede en Estados Unidos, el presidente de Honduras es el Comandante en Jefe y tiene la última palabra en cualquier acción militar, por lo que ordenó la destitución del general. Ángel Edmundo Orellana, ministro de Defensa, también dimitió como respuesta a esta situación cada vez más tensa.

Pero al día siguiente la Corte Suprema de Honduras restituyó en sus funciones al general Vásquez, tras declarar “inconstitucional” su destitución. Miles de hondureños se echaron a las calles de Tegucigalpa, la capital del país, en apoyo al presidente Zelaya, como muestra de su determinación de asegurar que la consulta no vinculante tuviera lugar. El viernes pasado, el presidente y un grupo de centenares de seguidores, marcharon a la cercana base aérea para recuperar el material electoral previamente secuestrado por los militares. Aquella noche, Zelaya celebró una conferencia de prensa nacional junto a un grupo de políticos de diferentes partidos y movimientos sociales, en la que hizo un llamamiento a la paz y a la unidad en el país.

Ayer sábado se informó que la situación en Honduras era tranquila. Sin embargo, en la madrugada de hoy domingo un grupo de aproximadamente sesenta militares armados asaltaron la residencia presidencial y tomaron como rehén a Zelaya. Tras varias horas de confusión, empezaron a filtrarse informaciones según las cuales el presidente había sido transportado a la cercana base aérea y llevado a la vecina Costa Rica. Hasta el momento no existen imágenes del presidente y se desconoce si su vida está en peligro.

Sobre las 10 de la mañana, hora de Caracas, Xiomara Castro de Zelaya, la esposa del presidente, denunció en directo en TeleSur que en la madrugada del domingo los soldados irrumpieron en su residencia disparando, golpearon al presidente y lo secuestraron. “Fue un acto cobarde”, dijo la primera dama refiriéndose al secuestro, que tuvo lugar a una hora en la que nadie pudo reaccionar. Castro de Zelaya hizo también un llamamiento para que mantuvieran con vida a su marido e indicó que incluso ella desconoce su paradero. Añadió que sus vidas siguen estando en “grave peligro” y pidió que la comunidad internacional denunciase este golpe de Estado y actuase con rapidez para reinstaurar el orden constitucional del país, lo cual incluye el rescate y regreso del democráticamente elegido Zelaya.

Evo Morales y Hugo Chávez, presidentes de Bolivia y Venuela, han realizado declaraciones públicas la mañana de hoy domingo, en las cuales condenan el golpe de Estado en Honduras y han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que reaccione, se restaure la democracia y el presidente constitucional regrese a su puesto. El miércoles pasado, 24 de junio, tuvo lugar en Venezuela un encuentro extraordinario de los países miembros del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), de la que forma parte Honduras, con el fin de dar la bienvenida a la organización a Ecuador, Antigua, Barbados, San Vicente y las Granadinas. Durante el encuentro, al que asistió Patricia Rodas, ministra de Exteriores de Honduras, se leyó una declaración de apoyo al presidente Zelaya en la que se condenaba cualquier intento socavar su mandato y los procesos democráticos de Honduras.

Informes provenientes de Honduras establecen que el Canal 8 de la televisión pública ha sido tomado por las fuerzas golpistas. Hace pocos minutos TeleSur anunció que los militares hondureños están cortando la electricidad del país. Según ha informado la ministra Rodas en TeleSur: “Las comunicaciones telefónicas y la electricidad están cortadas. Las televisiones emiten dibujos animados y telenovelas y no informan al pueblo de Honduras de lo que está sucediendo.”

La situación es muy parecida a la del golpe de Estado de abril de 2002 contra el presidente Chávez en Venezuela, cuando los medios jugaron un papel clave, en primer lugar manipulando la información como apoyo al golpe y, con posterioridad, eliminando cualquier información una vez que el pueblo empezó a manifestarse y terminó por derrotar a las fuerzas golpistas rescatando a Chávez, que también fue secuestrado por los militares, y restaurando el orden constitucional.

Honduras es una nación que ha sido víctima el siglo pasado de dictaduras y múltiples intervenciones de Estados Unidos, entre ellas varias invasiones militares. La última intervención importante del gobierno estadounidense en Honduras tuvo lugar durante los años ochenta, cuando el gobierno de Reagan financió escuadrones de la muerte y paramilitares con el fin de eliminar cualquier “amenaza comunista” en Centroamérica. En aquel momento, John Negroponte era el embajador estadounidense ante el gobierno de Honduras y fue el responsable directo de la financiación y entrenamiento de los escuadrones de la muerte hondureños que asesinaron e hicieron desaparecer a miles de ciudadanos en la región.

El viernes pasado, la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión extraordinaria con el fin de discutir la situación en Honduras. Con posterioridad emitió un comunicado en el que condenó las amenazas a la democracia y autorizó el viaje a Honduras de un grupo de representantes de la OEA. No obstante, el viernes, Philip J. Crowley, secretario de Estado adjunto estadounidense, se negó a definir la posición del gobierno estadounidense con respecto al posible golpe de Estado contra el presidente Zelaya y, en su lugar, emitió una ambigua declaración de la que se desprendía que Washington apoyaba a la oposición al presidente Zelaya.

Mientras que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos declararon sin ningún género de duda su más rotunda condena de los planes golpistas de Honduras y su inquebrantable apoyo al presidente constitucionalmente elegido, el portavoz estadounidense afirmó: “Nos preocupa la ruptura del diálogo político entre los políticos hondureños sobre la consulta constitucional del 28 de junio. Instamos a las partes a que busquen una solución democráticamente consensuada al actual callejón sin salida político, que sea conforme a la constitución y a las leyes hondureñas acordes con los principios de la Carta Democrática Interamericana.”

Hoy domingo, a las diez y media de la mañana, Washington todavía no ha emitido ninguna declaración relativa al golpe de Estado en Honduras. La nación centroamericana es muy dependiente de la economía estadounidense, que le asegura una de las principales fuentes de ingresos, las transferencias de dinero que envían los hondureños que trabajan en Estados Unidos bajo el programa de “estatuto temporal protegido”, instaurado durante la guerra sucia de Washington en la década de los ochenta a causa de la enorme inmigración a territorio estadounidense para escapar de la zona de guerra.

Otra fuente importante de ingresos de Honduras es USAID, que aporta más de 50 millones de dólares anuales para programas de “promoción de la democracia”, los cuales habitualmente dan apoyo a las ONG y a los partidos políticos favorables a los intereses de Estados Unidos, como ha sido el caso en Venezuela, Bolivia y otras naciones de la región. El Pentágono también mantiene la base militar de Soto Cano en Honduras, con aproximadamente quinientos soldados y numerosos aviones y helicópteros de combate.

Patricia Rodas, ministra de Exteriores, ha dicho que ha intentado repetidamente ponerse en contacto con Hugo Llorens, embajador de Estados Unidos en Honduras, el cual hasta el momento no ha respondido a ninguna de sus llamadas. El modus operandi del golpe de Estado deja bien claro que Washington está implicado. Ni el ejército hondureño, cuya mayoría ha sido entrenada por las fuerzas estadounidenses, ni las elites políticas y económicas del país derrocarían a un presidente democráticamente elegido sin el apoyo y respaldo de Washington.

Las fuerzas conservadoras de Honduras han sometido al presidente Zelaya a ataques cada vez más frecuentes por su creciente relación con los países del ALBA, en particular con Venezuela y el presidente Chávez. Muchos están convencidos de que este golpe pretende asegurar que Honduras no seguirá acercándose a los países más izquierdistas y socialistas de América Latina.

Marcos Jesus Concepcion Albala
Director de Argos Is-Internacional
MIEMBRO DE LA 'CAMACOL' Y DE LA 'FELAP'

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